La articulación de la cadera relaciona el fémur con la pelvis. Se caracteriza por poseer dos superficies articulares esféricas, una convexa denominada cabeza femoral y otra cóncava denominada acetábulo, lo cual le permiten una gran movilidad.
Estos huesos contactan entre sí con superficies cubiertas de cartílago,
estructura fundamental para que el contacto sea suave, sin ruidos y sin dolor.
El desgaste del cartílago articular de dichas estructuras, patología que
conocemos como artrosis, distorsiona este funcionamiento armónico, lo que se traduce en dolor, perdida de la movilidad e inflamación entre otros.
Las causas son múltiples, envejecimiento, herencia, obesidad, fracturas previas, enfermedades reumáticas, osteonecrosis y displasia.
Los síntomas de la artrosis de cadera comienzan de forma lenta, por lo que la progresión de la enfermedad avanza silenciosamente. La primera manifestación es la limitación de la movilidad, primero en la rotación y luego en la flexión del miembro. En estadios más avanzados, se presenta como dolor inguinal y en muslo, que impiden las actividades diarias como caminar, subir escaleras, sentarse y levantarse de una silla.
La artrosis de cadera no tiene cura, pero existen diversos tratamientos disponibles que ayudan a controlar los síntomas, detener el avance de la
enfermedad y manejar el dolor. Se comienza con tratamiento conservador que incluye descenso de peso, antiinflamatorios y kinesiología. Para los casos más graves, y como último recurso de tratamiento, existe el reemplazo articular. El mismo consiste en reemplazar la cabeza femoral y el cartílago articular del acetábulo por componentes protésicos.

CategoryCadera y Rodilla

© 2017 - Traumatologia Sanatorio Britanico de Rosario

Desarrollado por:    Ivan Carabantes

Iniciar chat
Necesitas ayuda?